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El collage de Collin Rowe y el laberinto dinámico de Constant



Lo posible, el collage
Colin Rowe explica cómo el collage trabaja las coordenadas de lo posible:
“¿Recordáis aquella cabeza de toro que expuse recientemente? A partir de un manillar y del sillín de una bicicleta hice una cabeza de toro a la que todo el mundo reconoció como cabeza de toro. Así quedó completada una metamorfosis, y ahora me agradaría ver cómo tiene otro lugar otra metamorfosis en la dirección opuesta. Supongamos que mi cabeza de toro es arrojada al montón de chatarra. Tal vez llegue alguien un día y diga: “Hombre, aquí hay algo que me va muy bien como manillar de mi bicicleta”, y con ello se habrá conseguido una doble metamorfosis.
Picasso, en 1944.”

“La imagen de Picasso nos impulsa a preguntarnos qué es falso y qué es cierto, qué es antiguo y qué es “de hoy”, y precisamente por esta incapacidad de encontrar una réplica semiadecuada a tan agradable dilema, finalmente, nos vemos obligados a identificar el problema de la presencia compleja en términos de collage.
El collage, a menudo método para prestar atención a los sobrantes del mundo, para preservar su integridad y equipararlos con dignidad, para componer lo prosaico y lo cerebral, como una convención y una ruptura de convención, necesariamente actúa de modo inesperado.
Se sugiere que un enfoque de collage, un enfoque en el que los objetivos sean reclutados o seducidos a salir de su contexto, es la única manera de tratar los problemas últimos de la utopía y la tradición”.(1)

Laberinto dinámico, principio de desorientación
En el marco del movimiento situacionista, Constant dice percibir el espacio urbano como una aglomeración caótica, un laberinto de ambientes y decorados.(2)
Lúdica y experimental, la deriva -práctica clave para los situacionistas y recuperada de los surrealistas de los años 20- llega a establecer “el levantamiento de las articulaciones psicogeográficas de la ciudad moderna, de sus diferentes unidades de ambiente y de habitación”. Esta ciudad moderna será según Constant, el lugar para una libertad nueva que permita a los hombres satisfacer su deseo de crear.

Los principios sobre el uso de la ciudad como base de operaciones de los situacionistas se recoge en lo que ellos llamarán urbanismo unitario. Comenta Gilles Ivain que la arquitectura es la forma más sencilla de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de hacer soñar (…). La arquitectura del mañana será un instrumento para modificar las concepciones actuales del tiempo y del espacio. Será un instrumento para conocer y para actuar.(…) La actividad principal de los habitantes –de la ciudad- será la deriva continua. El cambio de paisaje a cada hora provocará una desorientación absoluta.
Más que una herramienta de trabajo, el espacio de la ciudad se convierte para el hombre en un objeto de juego. Por eso debe ser móvil y variable: un espacio dinámico y no estático. Y en este sentido Constant recalca que en una sociedad lúdica (…) el Homo ludens(3) actúa sobre su entorno: interrumpe, cambia, intensifica, recorre los trayectos y deja trazas de sus actividades. El laberinto dinámico(4) representa la manifestación de esta movilidad variable, aquella que promueve el principio de la desorientación. En una sociedad lúdica, no habrá ya un centro al que se deba llegar, sino un número infinito de centros en movimiento. No se tratará de extraviarse en el sentido de “perderse”, el laberinto cambiará de estructura en el sentido más positivo de “encontrar caminos desconocidos”.



Atento a estos conceptos y como uno de los artistas más “constructivos” del grupo, Constant trabajó durante muchos años en el proyecto New Babylon(5): una ciudad en movimiento que parte de los planos de un campamento permanente para gitanos y que se concreta en una serie de maquetas que compondrán Nueva Babilonia:
No se detiene en ninguna parte, puesto que la Tierra es redonda. No conoce fronteras, puesto que han dejado de existir las economías naciones y las colectividades, puesto que toda la humanidad es fluctuante. Cualquier lugar es accesible a todos y cada uno de los individuos. Toda la tierra se convierte en la morada de los terrestres. Cada cual cambia de lugar cuando quiere, y va adonde quiere. La vida es un viaje sin fin a través de un mundo que se transforma con tanta rapidez que a cada instante parece distinto.



A una escala global, la sociedad nómada es aquella que mejor se ajusta a los parámetros de la ciudad en movimiento -aquella que crece a la vez que decrece desplazándose por el territorio- y por lo tanto aquella que mejor trabaja el concepto de laberinto dinámico.
El laberinto dinámico, como herramienta a incorporar en el proyecto urbano, también se detecta a escala local en las ciudades contemporáneas: lugares en los que desvelar y potenciar el constante tejer y destejer de su estructura urbana.

El collage y el laberinto dinámico
El collage en los términos que expone Collin Rowe, habla de lo inesperado como resorte de nuevas sintaxis. También el principio de desorientación que promueve el laberinto dinámico de Constant se incorpora al proyecto urbano del espacio público como resorte de nuevas sintaxis.
Ambos conceptos están además íntimamente ligados al principio de apropiación.


(1) Rowe, Colin; Koetter, Fred. Ciudad Collage. Gustavo Gili, 1981. Lambert, Jean-Clarence. En Libero, Andreotti; Costa, Xavier. Catálogo de la exposición Situacionistas. Arte, política, urbanismo. Macba – Actar. Barcelona 1996.
(2) Este término hace referencia a la teoría desarrollada por Johan Huizinga bajo el término “Ensayo sobre la función social del juego”.
(3) Huizinga, Johan. Homo ludens. Alianza Editorial, Madrid 2000.
(4) Constant. El principio de la desorientación. Artículo incorporado en el catálogo de la exposición Situacionistas. Arte, política, urbanismo. Macba – Actar. Barcelona 1996.
(5) Constant. Nueva Babilonia. Editorial Gustavo Gili. Colección GG Mínima. Barcelona 2009.