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Escenarios de lo cotidiano



Del espacio político a escenarios de cotidianidad
Sobre la acepción espacio político contenido en el espacio público(1) Oriol Bohigas comenta:
. La ciudad es un hecho político, y por lo tanto está cargada de ideología y de práctica política.
. La ciudad es el ámbito físico para el desarrollo moderno de una colectividad coherente.
. La ciudad aporta unos instrumentos informativos que son insustituibles: la presencia enriquecedora de la conflictividad y del azar. Sólo con la superposición conflictiva de las singularidades y las diferencias se avanza en el proceso de civilización.(2)

Interesa especialmente el concepto de conflicto como motor de la civilización, y en este sentido, la capacidad del espacio público como lugar de lo social.
La necesidad de cambios que se detecta desde los conflictos debe poder incorporarse al espacio público. En este sentido, resulta evidente que éste ha de ser flexible y adaptable. El proyecto urbano, como herramienta de concreción del espacio público, debe contener en sí mismo esta capacidad de flexibilización.
Si bien ya conocemos el valor político del espacio público como valor de cambio –las ciudades como objetos de consumo-, se detecta una importante paradoja en las capacidades del proyecto urbano para asumir la evolución desde lo colectivo: la historia demuestra que la gestión de espacios flexibles puede ser demasiado compleja, especialmente si los mecanismos de gestión se piensan a corto plazo (muchos supeditados a réditos electoralistas) y únicamente desde las instituciones como motor.

Lo inacabado, lo sugerente, la apropiación, así como el hipertexto, el concepto de laberinto dinámico y la celebración del fragmento son conceptos a incorporar en el proyecto urbano como herramientas capaces de desdibujar la idea que tenemos sobre el espacio público: pasando del proyecto acabado al proyecto abierto y atento a incertidumbres.
Se pretende que estas herramientas permitan participar al usuario de este espacio público indeterminado: como hecho político; esto es, promoviendo usuarios activos en la toma de decisiones mediante pequeñas decisiones a nivel individual.

Este artículo describirá algunos escenarios actuales que atienden a nuevas y no tan nuevas pulsiones sociales.

Microutopías
En atención a las situaciones que se están viviendo últimamente en Barcelona, se hace evidente el conflicto entre la concepción que la administración pública tiene del espacio político y la necesidad de un gran colectivo que considera que estos espacios deben operar al margen de las instituciones –no sirven por lo tanto centros cívicos u otros espacios vinculados a la administración, tampoco instituciones privadas ya que se trata de un movimiento social que no desea identificarse con colectivos ya existentes o institucionalizados-.
El movimiento únicamente reclama participar.

F. Jarauta(3) compara, hablando de las utopías a lo largo de la historia, la época de los románticos con el momento actual para explicar que 'estamos en una época dominada por la velocidad, y al igual que ellos no conseguir coger el tren nos produce una cierta sensación de impotencia que nos genera ansiedad. A diferencia de los románticos, nosotros no tenemos discurso, lo único que hacemos es ser observadores globales'.
Jarauta revisa el devenir de las utopías -desde el paraíso (los lugares imposibles, los sueños y las sombras) a las sociedades utópicas, pasando por la construcción de las ciudades, y hasta el presente- y puntualiza que 'posiblemente el tiempo de las grandes utopías ha pasado; posiblemente ha llegado el tiempo de las pequeñas utopías: utopías de barrio o de escalera'.

“Es aquí, en la esfera de los rituales cotidianos, donde se hace la verdadera revolución”, dice Zizek.(4)

Lo cotidiano y lo ordinario
El rasgo más contemporáneo que otorgará a un lugar carácter de espacio público es -comenta Juan Herreros- sin duda la medida en la que un ciudadano inmerso conscientemente en la cultura urbana puede ejercer en él una individualidad o una libertad que tradicionalmente asociaríamos al entorno de lo privado.

También Enrique Walker(5) se fija en lo ordinario como denominador común de una serie de nociones que tienen relación con la apropiación e instrumentalización de lo hallado, lo popular, el paisaje existente. (…), lo ordinario supone por definición una condición de alteridad. Es decir, consiste en aquellos objetos que la disciplina de la arquitectura proclama fuera de su territorio y contra los que define sus límites.

Se reclama una atención a aquello que está fuera de la arquitectura y puede contener potenciales herramientas a incorporar al discurso de la disciplina, en este caso, en lo ordinario: instrumento para investigar fenómenos urbanos emergentes (…) desde Venturi en Las Vegas, Koolhaas en Nueva York o Toyo Ito en Tokio hacia los descampados europeos. Y en el mismo marco, se debe prestar especial atención a las pequeñas utopías de barrio -vinculando el espacio público con el espacio colectivo- porque tal como comenta Francisco Jarauta las microutopías pueden devenir resorte del espacio público.

Fragilidad y periferia: arquitecturas de Smiljan Radic
En un video de la exposición Barraques, la ciutat informal presentada en el Museu d’Història de Barcelona, en julio del 2008, una mujer explicaba su experiencia como habitante de uno de los muchos campamentos de barracas que hubo en Barcelona en las décadas de los años 40 a los años 70. Denunciaba las condiciones de miseria, falta de suministros básicos y atención por parte de las administraciones públicas; sin embargo una parte de su relato era especialmente emotiva, aquella en la que narraba sus experiencias personales rodeada de la mayor generosidad compartida y calidad humana que recuerda. Esto es: lo vivido como valor.
Smiljan Radic sugiere que la valorización de la periferia viene dada no porque contenga un gran valor con miras a nuevas construcciones, sino por tratarse de huellas de algo que ha vivido.

Sobre la obra de Radic, Alberto Sato comenta que: Radic proyecta con materia y sus modos de hacerse, es decir, con la interpretación primigenia de la tecnología, recorriendo el largo y extenso camino del mundo artificial: desde los despojos abandonados de la cultura de la pobreza hasta los productos más avanzados de la industria(6).

Más allá de discusiones sobre la posibilidad o imposibilidad de incorporar conceptos asociados a la periferia en la arquitectura, (parece que el elemento observado pierde su potencial poético y se desvanece su magia) Radic consigue incorporar elementos propios de estos mundos mediante el uso de un concepto clave: la fragilidad.
Ejemplo de ello son sus proyectos: La ‘casa CR’, Providencia, 2003; y la ‘casa Habitación San Miguel’, 1991-2007, mediante lonas que cubren la totalidad de la plantas altas; el restaurante Agua, con revestimientos de chapa, en Santiago del Chile, 2000-2001; o la casa de cobre núm.2, con sus muros extremadamente delgados y frágiles.



En referencia a estos proyectos Radic comenta que: Si hablamos de cosas, de objetos, de construcciones, sólo el autor de una construcción frágil podría salvar la súplica de la apariencia con un relato sin pasos, sobre una tierra sin huellas (…). La construcción frágil, contrariamente a lo que su nombre puede hacer creer, está hecha para durar.
Y esta misma fragilidad Radic la encuentra también en el mundo del circo:
Mientras esperábamos que empezara la función, sentados en las gradas construidas con tablones, uno de esos remolines errantes levantó las faldas de la carpa y, silenciosamente, infló todo el lugar. Poco a poco los postes de madera –que hasta entonces estaban simplemente apoyados en la tierra y amarrados en un extremo superior al toldo comenzaron a bailar ante nuestros ojos. Uno a uno se elevaron suspendidos a más de un metro sobre el suelo, para luego caer lentamente en su lugar una vez que el alma abandonara el interior del circo.(7)


(1) Atendiendo a la clasificación que hace Nuria Benach del espacio público: el espacio político, el espacio como diseño y el espacio de la gente.
(2) Bohigas, Oriol. Discurso de agradecimiento en la recogida del premio RIBA 1999.
(3) Conferencia “El frágil futuro de las Utopías” pronunciada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. 1 de marzo de 2010.
(4) Žižek Slavoj. Entrevista con Žižek Slavoj. Sonia Arribas y Howard Rouse. Recurso web.
(5) Walker, Enrique. Lo ordinario. Editorial Gustavo Gili. Colección Compendios de Arquitectura Contemporánea. Barcelona 2010.
(6) Soto, Alberto. Al margen. Revista 2G num. 44. Barcelona.
(7) Radic, Smiljan. Frágil Fortuna. Revista Quaderns num. 2000. Barcelona 2000.