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Sobre la identidad. De lo centrípeto a lo centrífugo



En relación a la identidad como condición inherente al espacio público, subraya Oriol Bohigas(1):
. Para que el espacio urbano cumpla su cometido tiene que resolver dos temas: la identidad y la legibilidad.
. Para mantener y crear auténticas identidades colectivas hay que entender la ciudad no como un sistema global, unitario, sino como una suma de pequeños sistemas relativamente autónomos.(1)

Esta afirmación de Bohigas, nos lleva a cuestionarnos la escala –entendida como repercusión- del proyecto urbano(2). Bohigas defiende aquí la pequeña escala, aquella que confía en la intervención –recordemos que el diseño tiene un papel crucial- como resorte.
Se propone incorporar estrategias que pongan en relación una intervención con otra escala, esto es: en intervenciones de pequeña escala incorporar estrategias de gran escala, y a la inversa, trabajando en estrategias de gran escala, fijarse en aquellas de orden menor. Trabajar también en las intersecciones de ambas estrategias: entrecruzamientos que articulen el paso de la pequeña escala –barrio- a la gran escala –ciudad-.
La capacidad del espacio público de operar como intercambiador de escalas.

El trabajo en sistemas autónomos independientes nos recuerda a la distinción entre visiones centrípetas y visiones centrífugas que comenta Vargas Llosa en el prólogo La zorra y el erizo de Isaiah Berlin(3): “entre los fragmentos conservados del poeta Arquíloco, uno dice: “muchas cosas sabe la zorra, pero el erizo sabe una sola y grande”. La fórmula puede servir para diferenciar dos clases de pensadores, de artistas, de seres humanos en general: aquellos que poseen una visión central, sistematizada, de la vida, un principio ordenador en función del cual tienen sentido y se ensamblan los acontecimientos históricos y los menudos sucesos individuales, la persona y la sociedad, y aquellos que tienen una visión dispersa y múltiple de la realidad y de los hombres, que no integran lo que existe en una explicación u orden coherente pues perciben el mundo como una compleja diversidad en la que, aunque los hechos o fenómenos particulares gocen de sentido y coherencia, el todo es tumultuoso, contradictorio, inapresable.
La primera es una visión centrípeta; la segunda centrífuga.”

Ante la visión centrípeta del trabajo en sistemas autónomos independientes, se propone incorporar la visión centrífuga de modo que estén ambas presentes en el proyecto simultáneamente y operando en las múltiples escalas a la vez.

Caligrafías urbanas. El artista como desvelador de espacio público contemporáneo
Si bien es evidente que cada ciudad tiene lógicas propias, conviene resaltar la utilidad de detectar estas lógicas en tanto que permiten descubrir las distintas caligrafías que imprimen carácter a cada ciudad. Este carácter posiblemente facilita pistas al intervenir en el espacio público.
Se entiende por caligrafía una suerte de identidad que distingue y particulariza una ciudad de otra.

Así por ejemplo, las partes de ciudad de Barcelona que remiten a las antiguas poblaciones en los suburbios de la ciudad amurallada y que el crecimiento de la ciudad amalgamó, tienen en las pequeñas plazas el espacio público distintivo (no sería el caso del Ensanche ni de los barrios de la periferia construidos en los años 70).
En el Cuerno de Oro de Estambul, el espacio colectivo se concentra en el interior de las mezquitas y los edificios vinculados a ésta. En Beirut, en cambio, el intersticio entre edificios se detecta como cualidad principal de la suburbia en una ciudad que prácticamente carece de centro histórico.
Esto se detecta tras el estudio atento de la topografía, los planos históricos, el recorrido del agua, la situación de los edificios representativos, etc. Pero también, la detección de otras características no físicas y que se refieren a lo social, político, cultural y económico. Caligrafías más borrosas y efímeras que también imprimen identidad al entorno urbano.

En este sentido Juan Herreros afirma que ‘el papel de los artistas respecto a lo público podría ser precisamente su desvelamiento y ello tiene directamente que ver con la noción de intervención’.(4)



Gordon Matta-Clark (fig. 1).
A mediados de los años 70, Gordon Matta-Clark presentó la obra Odd Lots(5): una serie de espacios intersticiales de geometrías imposibles en NYC -catorce piezas en el barrio de Borough, en Queens y una en Staten Island- que el artista compró y presentó en series de cuatro documentos: escritura de compra, plano de situación acotado, fotomontaje y fotografía (fig.1). Si bien la obra gira alrededor del concepto de propiedad privada –llegar al absurdo comprando parcelas totalmente inservibles desde el punto de vista inmobiliario- llama la atención el trabajo sobre lo intersticial entendido como espacio -en negativo-, lugares ‘congelados’, impasibles ante la especulación y en definitiva, espacios en los que fijar la imaginación (futuras grietas entre rascacielos, micro-jardines en entornos hiper-densificados, galerías de arte-pasillo,…, a saber).

Font de la Guatlla (fig.2 y 3).
Las arquitectas Lisa Marrani(6) y Ana Martínez y los habitantes del barrio de Font de la Guatlla, en Montjuic, Barcelona: el Plan General de Barcelona de 1976, estipula un área de “zona verde” en el lugar en que se asienta un barrio residencial de baja densidad levantado en los años 20 para los trabajadores que construirían la Exposición universal de 1929 y el Pueblo Español.
El planeamiento comporta la demolición total de las edificaciones en tres fases a lo largo de un período no determinado de tiempo. En el año 2000 se derribaron las viviendas de la primera fase y actualmente está en marcha la segunda fase. La primera fase dejó dos grandes descampados en medio del tejido urbano.
Lisa y Ana iniciaron una acción de apropiación de los descampados y situaron una plataforma activa de trabajo en uno de ellos durante cuatro meses, tiempo en el que fueron recogiendo toda suerte de información relativa al barrio: historias y anécdotas, viejas fotografías, fragmentos de vidas entrelazadas. La acción final de la plataforma de trabajo fue una celebración en el descampado, la casa sin paredes, con todos los vecinos del barrio y donde se compartió baile, vino y todo el material recogido: fotografías antiguas, pinturas, historias contadas a voz y un documental propio (realizado durante los mismos meses) con entrevistas realizadas a los habitantes a lo largo de la convivencia y que puede verse allí.
A día de hoy, los vecinos han incorporado el descampado, antes en desuso, en la vida del barrio.

Antiguos lavaderos de Caldes de Montbuí (fig. 4).
En la intervención en los antiguos lavaderos del municipio barcelonés de Caldes de Montbuí, en el marco del proyecto “Re thinking Public Space: Altres espais Públics: comunitat, pràctiques artístico-col.laboratives híbrides i reactivació urbana” de Marta Serra i Alberto Altés también nos situamos, tal como comentan los autores, “en esta línea argumental de espacio común, arte y vida cotidiana que enfoca y relaciona las prácticas artísticas con las dinámicas de producción de espacio público así como el potencial político de otras formas de intervención. Éstas se conciben más como detonantes de procesos de trasformación social y urbana, que no sólo objetos artísticos”.(7)
Esta intervención tenía como meta, tal como comentan los autores, “recuperar unos espacios “excluidos” de la población en su evolución urbana a lo largo del tiempo. Espacios semipúblicos o que fueron públicos en otro tiempo. Lugares cargados de un potencial especial, indefinido, que se deriva de su forma, su posición, su uso, de las memorias que contienen o de alguna combinación de todos estos ingredientes,(…)“espacios latentes”. Recuperarlos desde la mirada de los arquitectos y mediante la intervención de difersos artistas desvelando y trabajando el lugar.
Atsuko Arai, artista, propone una intervención en uno de estos lavaderos: “Vine a fer safareig”. Arai propone revitalizar el lugar y retornarlo a sus usuarios, o al menos proporcionar una oportunidad de reconocerlos que pueda llevar a una posterior recuperación, reapropiación y/o revitalización. Será la “Festa de rentar roba i esmorzar al safareig de la Portalera”.

Si bien estas acciones o estrategias se detectan como herramientas de gran interés como desveladores o detonantes de espacio público, cabe estudiar como estos lugares se incorporan en la trama urbana consolidándose -que probablemente no institucionalizándose- mediante estrategias que les permita incorporarse como otras lógicas urbanas.


(1) Bohigas, Oriol. Discurso de agradecimiento en la recogida del premio RIBA 1999.
(2) Véase el artículo Cuestiones de ciudad. Bru, Eduard. En Tres en el lugar. Editorial Actar, Barcelona 1997.
(3) Berlin, Isaiah. “La zorra y el erizo”. Ediciones Península, Barcelona, 2002.
(4) Revista Circo. 2004. 123. Desvelar lo público. Juan Herreros y Antoni Muntadas. Editada por Luís M. Mansilla, Luís Rojo y Emilio Muñón, 2004.
(5) Kastner Jefferey; Najafi Sina: Richard Frances. Odd Lots. Revisiting Gordon Matta-Clark’s. Fake Estates. Cabinet Books, New York. 2005.
(6) Marrani, Lisa. El patrimonio en la ciudad contemporánea entre identidad y transformación. El caso del Turó de la Font de la Guatlla a Barcelona. Tesis doctoral en Technology and Management of Cultural Heritage, IMT Institute for Advanced Studies, Lucca 2010.
(7) Serra Permanyer, Marta, y Altés Arlandis, Alberto. Rethinking public space. Publicación de la “Secretaria de Juventut (Sala d’art Jove) de la Generalitat de Catalunya”. Marzo 2010.