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Intertextualidad y proyecto de Arquitectura



El termino intertextualidad -tal como lo define Yago Conde(1) - es la línea de atención entre campos de trabajo o actividades diversos-.
Así, la intertexualidad permite el análisis de situaciones de tensión que se producen entre el ejercicio del proyecto y sus referentes exteriores, ya sean revisiones, (re) posiciones respecto a las vanguardias u otras influencias, como lo serían las técnicas de lectura, escritura, etc.

Victor Shlovski(2) apunta que las influencias entre artistas casi nunca tienen una transmisión lineal, generacional, como de padres a hijos, sino que esta transmisión se mueve como el caballo de ajedrez, como de tíos a sobrinos. Así, un movimiento literario no alumbraría a la siguiente generación en su campo, sino que probablemente alimentaría una tendencia en las artes visuales que, a su vez, no tendría continuidad en su campo e informaría determinados planteamientos entre los filósofos de una próxima generación y, tal vez de otras coordenadas geográficas.

La autoreferencia practicada en la disciplina arquitectónica –en el sentido que bebe de sí misma - genera un círculo vicioso que probablemente va alejando a la arquitectura de el mundo en que se inscribe y al que debería nutrir con soluciones adaptadas a los requerimientos del presente a la vez que ponerlos en duda y ser capaz, de este modo, de generar posibles futuros.
Las bases del Movimiento Moderno, más que entenderse como ruptura pueden leerse como actualización de lo precedente –la edad clásica que arranca con el Renacimiento-. Peter Eisenman(3) habla de tres ficciones convencionales: la representación, la razón y la historia. Las tres las encontramos tanto en el movimiento moderno (de las que no supo escaparse, comenta Eisenman) como en la arquitectura clásica.
Si bien para Peter Eisenman la caída de estas ficciones es necesaria y conduciría a ‘la búsqueda de un discurso independiente para la arquitectura, la expresión de una estructura de ausencias’, se quiere incidir no tanto en la necesidad de ruptura definitiva con lo precedente –como sostiene Eisenman- sino en el concepto de relectura como actualización o ‘puesta al día’ de las bases teóricas de la arquitectura, tal como hizo el Movimiento Moderno.
Esta ‘actualización’ habla también de nuevas referencias -otros caminos- que encontramos no tanto en el propio discurso de la arquitectura como en otros lugares, otras disciplinas.

El proyecto del Restaurante Mestizo, de Smiljan Radic se percibe como relectura del Pabellón de Noruega para Venecia de Sverre Fehn(1958-1962), si bien se dota de herramientas que encontramos en las escenografías de Liubov Popova (en el marco del constructivismo ruso) para dotarlo de mayor fluidez y de una cierta sensación de fragilidad (concepto que encontramos en numerosas obras de Radic: lo efímero o lo fugaz como resorte de lo vivido como experiencia subjetiva a incorporar en la práctica arquitectónica).



En una línea quizás más radical, Yago Conde y Bea Goller incorporan en el proyecto Fontana Mix cartografías musicales de John Cage, que superponen a la geometría de la trama urbana del ensanche de Barcelona en la búsqueda de soluciones inesperadas e inscribiendo el proyecto en el marco de la indeterminación.



También en otro campo -la literatura- fue la música el origen de un texto, Ejercicios de estilo(4). Así lo cuenta el propio Queneau al iniciar la introducción que escribió para la edición ilustrada por Carelman y Bassin:
‘En una entrevista con Jacques Bens, Michel Leiris recuerda que ‘en el transcurso de los años treinta estuvimos escuchando juntos (Michel Leiris y yo) en la sala Pleyel un concierto en el que se interpretaba el Arte de la Fuga. Me acuerdo que lo seguimos muy apasionadamente y que, al salir, nos dijimos que sería muy interesante hacer algo de ese tipo en el plano literario (considerando la obra de Bach, no desde el ángulo del contrapunto y fuga, sino como construcción de una obra por medio de variaciones que proliferan hasta el infinito en torno a un tema bastante nimio)’. ‘En efecto, fue acordándome de Bach muy conscientemente como escribí Ejercicios de estilo. En febrero de 1945, La Terre n’est pas une vallée de larmes, publicación surrealista y belga dirigida por Marcel Märien, publicó nueve de ellos con el título Ejercicios de estilo; una nota decía: ‘El autor piensa, de este modo, ‘tratar el mismo asunto’ –un incidente real, por lo demás, y trivial- de un centenar de maneras diferentes. Seguramente esos cien capítulos idénticos en cuanto al tema no dejarán de provocar, leídos en hilera (sic), algún efecto en el lector’. Esta nota la había redactado yo, por supuesto. En el transcurso de 1945, escribí otros dieciocho que aparecieron en diciembre del mismo año en Fontaine. En resumidas cuentas, en tres años, había redactado menos de cincuenta: todo el resto fue liquidado durante el verano de 1946 en Isle-sur-Sorgue. Me detuve en los noventa y nueve, juzgando satisfactoria la cantidad; ni tanto ni tan calvo: el ideal griego, vaya’.

Si bien Queneau se nutre de la música para investigar nuevos registros en literatura, también Ejercicios de estilo se sitúa, o finge situarse, en una especie de tierra de nadie, entre la teoría y la práctica literarias.
De entrada, y aun en la lectura menos atenta, Ejercicios de estilo resulta radicalmente distinto de una obra literaria convencional. Nada más absurdo que tratar de encuadrarlo dentro de los géneros literarios tradicionales, pues como su mismo título indica, se nos presenta como una especie de ‘pre’ o ‘para-literatura’.
Es precisamente esta cualidad, y la tensión que en ella encontramos, la que nos interesa del relato de Queneau en relación a la arquitectura; tensión a la que ya se refiere Vitruvio -tal como encontramos en Topogénesis - cuando afirma que el conocimiento arquitectónico se genera simultáneamente desde la práctica -o diseño- y la teoría de la arquitectura -o justificación de la autoridad del diseño.


(1) Conde, Yago. Arquitectura de la Indeterminación. Actar. Barcelona 2000.
(2) Shklovksy, Victor. La disimilitud de lo similar. Alberto Corazón Editor. Madrid 1973.
(3) Eisenman, Peter. The End of the Classical . Publicado originalmente en Perspecta num. 21. MIT Press, Cambridge, 1984. En Hereu, Pere; Montaner, Josep Maria; Oliveras, Jordi. Textos de arquitectura de la modernidad. Editorial Nerea, 1994
(4) Queneau, Raymond, Ejercicios de Estilo. Versión de Antonio Fernández Ferrer. Editorial Cátedra, 2009
(5) Muntañola Thornberg, Josep. Topogénesis. Fundamentos de una nueva arquitectura, revista Arquitectónics, mind land y society, nº 18.Edicions UPC, 2009.