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Hipertexto y transestilización



Tiempo e hipertexto
‘Reliquias de una máquina desmontada, como Can Carreres o los restos del acueducto que se han conservado un poco más abajo, estos 'objetos de reacción poética' permiten separarse un poco del tejido urbano y reorientarse o encontrar otras marcas en este lugar que hagan mención de este desfase espacial y temporal, igual que las casas antiguas, reconvertidas o no en edificios públicos que son contiguos al Parc Central.
El nuevo centro de Nou Barris, su acrópolis si se quiere, es esta alternancia de épocas y edificios públicos que tiene lugar cuando se reencuentran los dos sistemas, y que traducen las posiciones respectivas del centro municipal (ex-mental), de la capilla, de Ca l'Ensenya (reconvertida en centro cívico) y del impecable mercado de la Guineueta, casillas estratégicas del tablero de ajedrez formado por las torres residenciales.
Como quien no quiere la cosa, y sin que nadie haya querido ponerlo especialmente en escena, sino por sustracción, es la típica partida de ajedrez entre política, religión, cultura y mercado que aquí se puede volver a jugar discretamente’.(1)

Comenta Marcel Duchamp que una partida de ajedrez es visual y plástica(2). No es geométrica en el sentido estático, pero sí una realidad mecánica (como un Calder): lo bello es el movimiento. En el ajedrez hay un juego artístico de formas que se opone al juego de formas funcional del tablero –el movimiento de las piezas frente a la vertical y la horizontal del tablero-.
Estableciendo una analogía entre el juego del ajedrez de Duchamp y los procesos oulipianos, Gérard Genette(3) propone el término transestilización (transtylisation) para bautizar el procedimiento de variación estilística en que se basa Ejercicios de estilo(4). Feliz amalgama de parodia temática y pastiche estilístico, las dos manifestaciones más evidentes de la ‘hipertextualidad’.

Sebástien Marot(5) sitúa la hipertextualidad como metáfora para entender la ciudad y en relación a otra metáfora: el palimpsesto. Del mismo modo, y a otra escala, la hipertextualidad en arquitectura puede trabajarse como sistema conectivo entre retórica (las herramientas de proyecto) y poética (aquello que es propio de cada arquitecto).
Así, el hipertexto se incorpora como herramienta en el ejercicio de la arquitectura en dos sentidos.
1. Retórica: como sistema vehicular, red o protocolo que permite navegar entre distintos recursos, conecta fragmentos, todos relativamente independientes y autónomos, que utilizan sus propias sintaxis, órdenes y significados sin imponer una determinada jerarquía o secuencia de viaje.
Esta afirmación no implica, que esta red o sistema no posea ningún orden o jerarquía, sino que representa, celebra y fortalece la libertad del usuario para cambiar y desplazarse a voluntad de un recurso a otro e improvisar puentes o escaleras entre distintos estratos de significación e información cuyas relaciones no se hallan fijadas o cartografiadas a priori. En cierto sentido, el hipertexto podría compararse con un libro indeterminado, sin encuadernación.
2. Poética: como metatexto de fragmentos. En Ejercicios de estilo podemos leer la misma historia hasta 99 veces, cada una de ellas con un estilo distinto; la lectura conjunta de las 99 historias nos da una información extra que convierte el todo en más que la suma de las partes.

Como ejemplo del uso de metatextos en arquitectura tenemos el recurso de la ventana, utilizado en este sentido por algunos arquitectos.
Hay arquitecturas que tienen especial cuidado en el uso de la ventana, en mi opinión, una experiencia que se nutre de la construcción tradicional. Ya sea por dificultades constructivas (en la construcción muraria) o simplemente por capricho, las ventanas siguen patrones que a menudo son contradictorios y azarosos, con lógicas ocultas que particularizan e imprimen una cualidad específica a estas arquitecturas: la capacidad de establecer complicidades con el exterior de un modo particularmente rico.
Estas experiencias arquitectónicas -que vemos en Coderch, Sert, Siza o incluso Miralles- las recogen algunos arquitectos y las incorporan como estrategias: las ventanas como experiencias fragmentarias del entorno. Al recorrer estas arquitecturas, uno va obteniendo gradualmente diferentes vistas, calidades de luz, enfoques; distintos elementos que van construyendo una narración con el contexto.
En una visita a una de las pocas casas que construyó Enric Miralles, en Bellaterra, la dueña de la casa nos contó su historia: las discusiones con Miralles en la concreción del proyecto fueron muchas y a veces de difícil conciliación, la obra fue compleja y el presupuesto se disparó. No obstante, a lo largo de los años había descubierto una cosa que le había permitido disfrutar esa arquitectura de un modo particularmente intenso: el cuidado que puso el arquitecto en la situación y diseño de las distintas ventanas establecían un particular vínculo con el exterior: las entradas luz en las distintas fases del día y a lo largo del año, el jardín y los árboles de los vecinos; elementos que entraron a formar parte de la vida diaria de los habitantes de la casa.

Así mismo, el cine parte también de una narración que se construye con la sucesión de distintas vistas, encuadres y situaciones. Fragmentos que unidos conforman una historia. Las ventanas son en arquitectura un elemento susceptible de establecer múltiples historias con el exterior. El cine, mediante el montaje, puede explicar también múltiples historias.
De la misma construcción arquitectónica o de la misma película pueden salir gran cantidad de narraciones. Este tiempo narrativo es elemento fundamental en la arquitectura, más quizás en los proyectos de gran escala y espacio público ya que en definitiva la arquitectura se recorre y se paladea en el tiempo.
Es precisamente este recorrer en el tiempo los fragmentos en que el hipertexto puede potenciarse como herramienta de proyecto.


(1) Texto de Sébastien Marot sobre el Parc Central de Nou Barris.
(2) Duchamp, Marcel; Cabanne, Pierre. Palabras a otro. Editorial Anagal, colección Nómada nº 16.
Genette, Gérard. Palimpsestes. La littérature au second degré, París, Editions du Seouil, 1982, pág. 133.
(3) Queneau, Raymond, Ejercicios de Estilo. Versión de Antonio Fernández Ferrer. Editorial Cátedra, 2009.
(4) Marot, Sebastien. Metáfora. En Colafranceschi, Daniela org. Landscape + 100 palabras para habitarlo. Land&ScapeSeries. Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2007. pp. 126.